La desfibrilación precoz es posible gracias a los desfibriladores semiautomáticos (DESA) que son unos dispositivos informatizados, sofisticados, seguros, fiables, relativamente baratos y sencillos, que contienen un microprocesador que analiza el ritmo cardiaco. Disponen de un sistema que cuando detecta un ritmo desfibrilable puede cargar la energía necesaria para administrar un choque eléctrico.

300Pcarryme-72dpiEl objetivo de este choque es intentar interrumpir la actividad eléctrica caótica producida por la fibrilación ventricular y conseguir un ritmo cardiaco normal.

La tecnología de los desfibriladores ha avanzado rápidamente haciendo posible la incorporación del DESA a las técnicas de reanimación básica y su uso tanto por personal sanitario como por personal no sanitario mínimamente entrenado, ya que usan mensajes de voz y visuales para guiar al reanimador.

Por este motivo, deberíamos poder acceder a un DESA en todos los lugares donde potencialmente pueda producirse una PCR y entrenar a la población general para que pueda realizar las técnicas de reanimación básica y desfibrilación precoz.

Formulario de acceso